El Grupo de Estudio en Evaluación Educativa de la Facultad de Filosofía y Humanidades reúne a los académicos del Departamento de Estudios Pedagógicos y del Programa de Educación Continua para el Magisterio con experticia en evaluación, con el fin de desarrollar colaborativamente tanto iniciativas de formación inicial y continua que innoven en el ámbito de la evaluación, como proyectos de investigación en el área.

Su interés central actual consiste en la exploración de las posibilidades de generación de un nuevo enfoque o modelo de evaluación, comprometido explícitamente con una finalidad de justicia social en educación. Ello se deriva de las investigaciones previas de algunos de sus integrantes, las cuales convergen en la idea de que los modelos y enfoques actualmente existentes en evaluación, o al menos aquellos que han sido predominantes en la política educativa y la práctica de aula, están anclados en una concepción de la evaluación que se aloja en una idea de sociedad selectiva, segregada, meritocrática, a partir de la cual predominan sus funciones de certificación y de “valor de cambio”. Debido a este predominio, las iniciativas de cambio pedagógico y curricular en un sentido más emancipatorio, ciudadano, crítico, participativo, inclusivo y equitativo, ya sea a nivel de política educativa o de prácticas de aula, se ven tensionadas por una evaluación de altas consecuencias, que funciona desde una lógica que prioriza la reproducción de conocimientos enciclopédicos y fragmentarios y pone al centro la competencia y el éxito individual de los estudiantes y de las escuelas. De allí la necesidad de comenzar a trabajar en conjunto con miras a la construcción de un enfoque de evaluación que logre una mayor sinergia con los nuevos requerimientos y horizontes de justicia social, ya no desde un a priori normativo, sino como respuesta a experiencias de injusticia y a una condición histórica y local, con énfasis en una perspectiva latinoamericana, y que incorpore la diversidad. Desde allí, se espera que este enfoque provea herramientas concretas para su puesta en práctica, entendiendo la complejidad que ello conlleva en el contexto de una sociedad y un sistema educativo masivo, que se compromete y se responsabiliza del desarrollo y el aprendizaje de la totalidad del estudiantado, al cual entiende como un conjunto homogéneo que debe adaptarse a expectativas uniformes para todos.